Opinión
Los hijos que niegan a su madre…

Como después de comer no da hambre, al primer conato de rendición de cuentas se fueron, se sacaron “cuarto aparte” para que el derrumbe político y creciente descrédito del traidor y del banquero, en su orden, no les afecte en sus trasnochadas ambiciones; y niegan a esa matriz-madre, con tal de poner distancia con el descalabro oficial. juan cardenas
Hay hijos que tienen muy poca madre a la que le niegan cuando les conviene. Son hijos de la misma matriz traidora, bancaria y neoliberal. Gozaron de las delicias del poder bajo su sombra, hicieron grandes negocios, dieron rienda suelta a sus odios y venganzas, cobijados por la impunidad oficial. Como después de comer no da hambre, al primer conato de rendición de cuentas se fueron, se sacaron “cuarto aparte” para que el derrumbe político y creciente descrédito del traidor y del banquero, en su orden, no les afecte en sus trasnochadas ambiciones; y niegan a esa matriz-madre, con tal de poner distancia con el descalabro oficial. Se consideran “pragmáticos” y realistas, saben que un auspicio del mandamás caído en desgracia les perjudica. Entonces prefieren negarle, como hizo Pedro el Apóstol arrepentido. Y están de candidatos pregonando que no tienen nada que ver con “el que sabemos”; más bien le critican por todos los horrores que a su turno esos ingratos le ayudaron a cometer, eso sí, muy buen pagados…
La memoria colectiva se ha activado para exigirles cuentas a los mentirosos y demagogos, enrostrándoles sus opacas y turbias acciones recientes, cuando compartieron el poder que hoy niegan y repudian. El de las fotitos se empinga ante el micrófono de sus panas con pantalla y le grita al equipo oficial que son unos cobardes, ladrones, que por miedo a la Contraloría no hacen nada, Contraloría que el fotito, como segundo del traidor, ayudó a convertir en arma de persecución al Correísmo, encargando esa nefasta misión a Pablo Celi, hoy condenado y preso por sus fechorías. Para mentir y comer pescado, Ottito, hay que tener mucho cuidado; ahora se hace bolas intentando explicar por qué su gobierno de traidores prefirió pagar por adelantado la deuda externa y bonos hasta con premio, con dos años de anticipación, en plena pandemia, para favorecer a sus amigos tenedores de papeles de deuda, que no fue Juan Piguave, sino la rancia oligarquía pelucona. Hasta un préstamo no reembolsable del FMI, es decir una donación, entregado al Ecuador por cerca de mil millones de dólares para atender la tragedia del Covid, fue a incrementar la Reserva Monetaria Internacional en Suiza, para asegurar el monstruoso negocio especulativo de la deuda en manos de las élites económicas.
La gente ya descubrió su juego, señor Ottito: se hace el bravito, mintiendo siquiera, con un presidente caído, queriendo engañar al electorado y arañarse a la quimera de una segunda vuelta, que por el apoyo popular a la Revolución Ciudadana, “no se va a poder mi bonito”, porque el pueblo sabe que Usted y sus compinches son hijos de la misma madre: la banca neoliberal, privatizadora, odiadora. Los demás candidatos de la misma matriz como que están condenados al descarte, a marchar guacharitos en su propio terreno. Intentan aplicar la conocida estrategia del perverso asesor que busca revivir el triste escenario de la mentira y el escándalo para pescar a río revuelto.
Esta vez estamos advertidos. Nos vemos en las urnas, cuyos resultados debe cuidar celosamente la ciudadanía para que nadie se atreva a atentar en contra de su soberana voluntad. ¡Bola de montoneros!
